Casa Nabuco

Pablo Gagliardo
El proyecto está situado en Uruguay, Punta Piedras, sobre la Ruta 10, en un lote frente al mar de suave pendiente en un entorno de abundantes arboledas y vegetación autóctona.
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La casa se concibe como una gran cubierta suspendida, flotando sobre un macizo de hormigón que se hunde sobre la pendiente del terreno. Intuitivamente, se distinguen de forma muy clara los usos públicos y privados dentro del proyecto.

La casa se desarrolla en tres niveles organizados en dos grandes áreas, los dos primeros pisos sólidos y menos permeables contienen los ambientes íntimos y servicios de la vivienda, y el segundo piso transparente y totalmente abierto aloja la extensa vida social de los residentes.

El ingreso a la vivienda es a través de un sinuoso camino de pedregullo natural, en medio de la vegetación y por debajo de un gran alero en doble altura donde se protegen los vehículos, y que a su vez contiene la pileta y terraza del piso superior.

La escalera en triple altura como columna vertebral, articula y concentra las circulaciones, relacionando todos los espacios y niveles. En paralelo, una escalera exterior conecta la planta baja con la terraza posterior del último piso, vinculando los espacios exteriores sin necesidad de pasar por el interior de la vivienda.

En el nivel inferior, semienterrado, se encuentra un gran ambiente único flexible destinado a diversos usos -estudio, huéspedes, sala de juegos- con posibilidad de subdividirse y con ingreso independiente;  además se ubican, dependencias de servicio, depósitos y sala de máquinas.

En el primer nivel se encuentran los ambientes más íntimos, tres dormitorios y tres baños, pensados de manera que sus divisorios puedan modificarse para adaptarse a la cantidad de ocupantes.

El último piso toma la máxima altura posible por reglamentación y se proyecta con un único gran espacio, totalmente abierto y continuo, con una isla de servicios donde se encuentra la cocina, despensa, sanitario y parrillero. Este espacio se expande a través de dos grandes terrazas, una en relación directa con la arboleda que ocupa el fondo del lote y contiene el quincho y la parrilla, y otra que avanza hacia la playa donde se encuentra el solárium y la pileta con borde infinito.  De esta manera, el área social de la casa queda en continua relación con el exterior, con vistas abiertas sobre el mar y un adecuado recogimiento respecto de la calle y la circulación vehicular.

La delgada cubierta inclinada de hormigón, de compleja resolución estructural, se eleva hacia el mar, refuerza la continuidad entre el interior y exterior, expandiendo los límites del espacio cerrado, y potenciando las imponentes vistas propias del lugar.

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