17.8.2017

Tejido de viviendas y equipamientos sobre tierras fiscales nacionales para la primera etapa de re-urbanización del Barrio 31 Carlos Mugica

El proyecto urbano puede y debe ser entendido como una herramienta de inclusión socio – espacial, de generación de espacios de articulación y negociación entre actores diversos.

Este proyecto representa una experiencia inédita donde una investigación académica, sumada a la movilización vecinal, desencadenó una legislación específica capaz de revertir las visiones y prejuicios preexistentes en la materia, traducidos en un proyecto ejecutivo concreto.

Hasta el momento las políticas habitacionales han desarrollado categorías y acciones, aun parciales y discutibles, focalizadas con exclusividad en áreas periféricas. Este proyecto, en contraste prototípico, constituye un primer ejemplo de actuación en áreas centrales, iniciando un camino de futuras réplicas.

Contexto
Las villa 31 representa el área de hábitat popular con mayor carga emblemática de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien su extensión (35 Ha) y población (30.000 habitantes según censo 2015) no se acercan a las mayores presencias de este modo de producción – apropiación en la Región Metropolitana, una serie de factores concurren a realzar su especial significación y excepcionalidad.

Es la más antigua de la Ciudad, con más de ocho décadas de existencia, ubicada en el extremo norte de su área central, entre el puerto y el nodo de transferencia multimodal de Retiro. En este marco contrasta ostensiblemente con barrios vecinos de alto valor inmobiliario, configurando la postal típica de la dualidad urbana al recortar sus construcciones precarias sobre un fondo de torres corporativas. Sus habitantes han decidido nominarla Barrio Carlos Mugica, en memoria del sacerdote mártir que desde su capilla en el barrio contribuyó a la organización del movimiento villero.

Precisamente, varias de estas circunstancias contribuyeron a lo largo del tiempo a la generalización de un discurso, tanto desde las esferas profesionales como desde los medios, tendiente a su erradicación. Su potencial sustitución por emprendimientos de alta rentabilidad inmobiliaria, la logística del área ferro-portuaria, o la necesidad de resolver mejores condiciones de flujo entre el centro y la periferia norte, eran argumentos que concatenados insistían en invisibilizar el barrio o las consecuencias socio políticas de erradicar compulsivamente sus habitantes, en su mayoría con varias generaciones de asiento en ese territorio.

La expulsión violenta de las clases populares a las periferias sin generar soluciones urbanas complementarias, justificadas durante la última dictadura cívica – militar en razones “higiénicas” o de “seguridad”, fue resistida y en el caso específico de la villa 31 un grupo de familias logró un amparo legal que impidió su concreción total. A partir de este grupo de referentes barriales conocido como “comisión de demandantes” dio inicio el proceso de repoblación del barrio, una vez reinstalada la democracia en 1984.

La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires sancionada en 1996, en su artículo 31 por involuntaria casualidad, consagra el deber de urbanizar las villas en garantía de un acceso justo al hábitat urbano. Desde entonces diversas políticas públicas, bajo gobiernos comunales de distinto signo, han asistido este territorio con obras parciales, sin alcanzar a plantear un proyecto integral definitivo hasta la aparición del presente.

Su estructura preexistente puede sintetizarse en una cabecera histórica de mayor consolidación lindante a la estación terminal de buses, su prolongación en dos ejes paralelos de crecimiento (conocidos como 31 y 31 bis) a ambos lados de la autopista central, un baricentro abierto como espacio de referencia principal, y en el extremo opuesto un nodo vial inconcluso signado por la presencia de la capilla original del padre Mugica y el patrimonial Edificio Movimiento, paradigmático ejemplo de la arquitectura moderna estatal de los años cincuentas.

Materia
El proyecto contempla una primera etapa centrada en acciones de relocalización parcial, para un tercio de las preexistencias, en terrenos fiscales linderos con viviendas nuevas y equipamiento productivo. Este menor porcentaje de relocalizaciones compensa los necesarios corrimientos por apertura de calles, liberación de espacios públicos y áreas operativas necesarias a la estructura general.

Inmediatamente se plantea una segunda etapa de mejoramiento para los dos tercios restantes, capitalizando las construcciones populares como bases de complementación al generalizar infraestructuras públicas y privadas, así como modificaciones tipológicas y refuerzos tectónicos en casos particulares que lo requieran.

Los programas se asocian a tres nuevas tipologías emparentadas con el tejido preexistente y el espacio público. Cada una de ellas representa un aporte de densidad para abarcar la totalidad de las demandas que se presentan.

> un primer sistema de casas de alto (planta baja + tres pisos) con acceso individual desde el espacio público. se constituye a partir de una trama estructural abierta de hormigón armado cuyas posibilidades de amplitud permitan disociar los muros de la estructura generando áreas mixtas y libertad de usos. El último piso puede prescinde de su cubierta de hormigón presentando una estructura liviana de acero con cubiertas alternativamente opacas y traslúcidas. Una doble piel determina espacios de expansión o de densificación interna futura sin alterar la imagen urbana.

> un segundo sistema de torres mirador, que complementa y califica puntualmente el anterior, de altura referenciada en el edificio Movimiento, genera asociaciones y distinciones alternativas en búsqueda de referencia urbana. Para poder generar la misma mixtura y libertad conseguida en el primer sistema, se adosaron las áreas húmedas al núcleo posibilitando diversas capacidades de apropiación en el espacio comprendido entre éstas y la envolvente. La azotea y la planta de articulación se presentan como lugar para albergar equipamientos vecinales.

> un tercer sistema nuevo de suplementos dispuesto de manera intersticial entre los tipos nuevos y los preexistentes mejorados. Se trata de un bloque afinado, apto para completamientos de manzanas, frentes de calles abiertas, o regularizaciones puntuales. Las viviendas se organizan aquí como espacios libres pasantes entre dos expansiones: la propia del frente urbano y la de fondo resultante entre el suplemento y el tejido preexistente.

> una metodología de actuación en las manzanas a mejorar en segunda etapa, basada en la apertura de patios y unificación de lotes en generación de pequeños consorcios, califica el entramado de calles y pasajes. La introducción de las infraestructuras domiciliarias se basa en núcleos de baños y cocinas de diseño industrial, generando a la vez un emprendimiento que contribuye a la sustentabilidad laboral de la población.

Sistema
El proyecto sistematiza cinco contexturas urbanas:
> referencia / espacios de distinción identitaria
Configura un parque central sobre el vacío bajo autopista, flanqueado por un edificio híbrido albergando espacios administrativos, culturales y de producción de empleo y renta. Estos últimos contribuyen a la cualificación y sustentabilidad de las actividades económicas del barrio. Un sistema de plazoletas menores distribuidas en la continuidad del tejido nuevo y viejo potencia centralidades secundarias en cada sector, presentando equipamientos mejorados y de nueva factura (centros educativos, asistencia primaria de la salud, bibliotecas, salones vecinales, cultos religiosos, etc.).

> flujo / espacios de movilidad y accesibilidad
Organización de una trama vial diferenciada en la jerarquización de avenidas principales de tránsito vehicular, calles secundarias mixtas o de convivencia, y pasajes peatonales. Este sistema requiere desde cuidadas acciones de apertura en zonas “blandas” del tejido hasta calificación de trazas ya existentes. Estas tres jerarquías se complementan con la extensión del sistema de transporte público principalmente en los bordes del barrio y calles internas principales, destacándose especialmente la concreción de dos nuevas estaciones de subte ya aprobadas por la Legislatura.

> habitabilidad / espacios de lo doméstico
Tendido general de una nueva red de infraestructuras de servicios integral aprovechando el trabajo sobre la trama vial. El parque habitacional presenta unas 7500 viviendas a mejorar con acciones generalizadas de incorporación de nuevos núcleos húmedos, sumadas a intervenciones cuyo alcance varía y se tipifica en grados de actuación acordes al estado de consolidación de partida. Otras 2500 corresponden a las acciones de relocalización en los terrenos fiscales linderos configurando el área de viviendas nuevas ya descriptas, para compensar las aperturas de vialidades o la mudanza de sectores no consolidables in situ (tejidos bajo autopista y sobre áreas ferroviarios operativas).

> intercambio / espacios de interrelación
El extremo oeste del proyecto aporta la resolución final del nodo de intercambio, permite prolongar la autopista ribereña soterrada en el borde portuario sin afectar población, recupera el acceso del ferrocarril de cargas al puerto, y con un parque topográfico constituye una referencia adicional. En este parque se recalifican la iglesia y memorial del Padre Mugica junto al edificio Movimiento, potenciando un centro de peregrinación y homenaje. En el extremo este, el rediseño de la plaza de la feria realza los escenarios del comercio popular y suma una nueva fachada a la terminal de buses con una rampa pública de acceso.

> deslinde /espacios de diferenciación e intersección
Un nuevo tejido de borde al norte se ofrece a la ciudad, sirviendo además de articulación mitigadora de la infraestructura portuaria y los nuevos flujos pasantes. Al sur una nueva avenida de borde circunscribe el avance del barrio sobre las áreas ferroviarias y jalona su recorrido con una serie de miradores hacia el frente urbano de los barrios tradicionales. En su traza se habilita la continuidad de un tranvía ligero regional (tren del este) hoy imposibilitada. Una pasarela peatonal y bicisenda articula el barrio hacia el sur, salvando la playa ferroviaria.

Vínculos
La propuesta resultó de una construcción colectiva, donde los investigadores actuaron en escucha e interpretación de las demandas de los vecinos, proyectando en ellas los saberes específicos de la disciplina urbana y la necesaria visión integral de las problemáticas en juego. La noción tradicional de proyecto suele concluir en la prefiguración de un objeto totalizador, perfecto y acabado, pretendidamente inmutable y de ser posible atemporal. La actuación en estos contextos rompe en cambio con toda ilusión canónica. La solución planteada, muy por el contrario, debió adoptar la flexibilidad suficiente impuesta por sus propios tiempos de gestión en los que sus condiciones y oportunidades mutan, ponderando diferentes escenarios, reconociendo elementos heterogéneos y sus etapas de ejecución, sumando potencialidades externas para compensar debilidades internas, ofreciendo respuestas diversas a los diferentes intereses en el sitio, previendo formas de financiación y gestión por parte de un Estado en proceso de reconstrucción de sus capacidades, en definitiva ponderando tensiones y lógicas muy diversas.

Asumida la radicación como eje conceptual, la estructura resultante del proyecto reconoce marcadas continuidades respecto de la preexistente, expresando estrategias de corrección sutil en el tejido general con otras de fuerte impronta y carácter transformador en los espacios nodales y por incorporación de otras tierras fiscales.
Pueden así diferenciarse acciones tipificadas o seriadas derramadas en la totalidad del territorio (tendido de infraestructuras, mejoras del tejido preexistente, completamientos y esponjamientos) de otras paradigmáticas y distintivas en localizaciones estratégicas puntuales (equipamiento y espacios públicos de jerarquía tanto en mejoramientos como en nuevos emplazamientos).

El proyecto atiende tres escalas
> macro / relación articulada del barrio con su entorno mediato e inmediato, (continuidad de tramas viales, disolución de límites, generación de espacios públicos compartidos, etc.) incorporando su estructura al orden mayor del corredor centro – norte. La radicación total se vuelve sostenible asociándose en vez de compitiendo con las demandas extra barrio (resolución de la continuad de la autopista y su nodo inconcluso, recuperación de la accesibilidad del ferrocarril al área portuaria, delimitación definitiva de la expansión horizontal del barrio, etc.).

> media / resolución del barrio como una totalidad significativa, con identidad propia articulada al rosario de identidades barriales que constituyen la Ciudad. No se trata de reemplazar o disolver las formas barriales asimilándolas miméticamente al entorno sino por el contrario de potenciar y dignificar sus rasgos propios (espacios de referencia, densidades, atmósferas, modos de habitar, etc.). El término (re)urbanizar implica precisamente entender la preexistencia como un hecho de características ya urbanas, con relaciones socio espaciales que deben ser mantenidas, mejoradas y/o potenciadas.

> micro / resolución de los distintos componentes de la estructura interna del barrio, en especificación particularizada de todos y cada uno de sus elementos. Cada calle, cada vivienda, cada plaza o equipamiento requirieron de un proyecto específico, los cuales una vez determinados permitieron una apreciación cualitativa y cuantitativa del conjunto, llegando a establecer la conveniencia del mismo. Como resultado la inversión necesaria para la (re)urbanización resulta menos de la mitad de lo que requeriría una erradicación ex novo.

Investigación
La investigación que dio origen a este trabajo, planteó la hipótesis proyectual de la radicación total en el sitio, pero comprendiendo a la vez la resolución solidaria del resto de las demandas “extra barrio” presentes en el área macro. Se generó así la proyección de un nuevo escenario, presentando el proyecto urbano como herramienta de negociación entre actores diversos, donde fueran posibles conjugar posiciones hasta entonces planteadas como antagónicas. El proyecto sirvió ante todo para pasar de un imaginario excluyente (el barrio versus el desarrollo del área centro – norte) a otro integrador (el barrio (re)urbanizado como posibilidad cierta de desarrollo inclusivo del área centro – norte).

La visualización de las potencialidades políticas de este desarrollo por parte de la organización vecinal decidió la movilización y reclamo por su concreción ante los actores estatales decisorios, desencadenando un proceso político que continúa con diversas instancia de avance hasta nuestros días.

En este proceso resultó fundante el hito de haber logrado la sanción de la Ley 3343 en 2009, por unanimidad de todos los miembros de la Legislatura Porteña, convirtiendo definitivamente la investigación académica inicial en una herramienta normativa concreta de empoderamiento de la población. Este logro representa un antecedente de transferencia inédito en la historia local.

La Mesa de Gestión Participativa originada en la ley, conformada por los Estados nacional y local, representantes electos de los vecinos y la Universidad como equipo técnico, consensuó el proyecto en 2011 definiendo, en un dictamen aun pendiente de aprobación, herramientas normativas, órgano de ejecución, control vecinal y afectación presupuestaria local.

La oportunidad significativa dada entre 2014 y 2015 por la asociación de los Estados Nacional y de la Ciudad en la concreción de la Autopista ribereña representó un nuevo y quizás definitivo punto de inflexión en el camino de concreción del proyecto, en esta su última versión, al entender la (re)urbanización como una acción indispensable en la redefinición del eje centro – periferia norte de la RMBA.

El proyecto urbano cobró entonces un significado no habitual en nuestros contextos. Ya no se presentaba en su formato tradicional de prefigurar “vacíos” reconvirtiéndolos linealmente en áreas de prestigio ex novo, sino reconociendo preexistentes “llenos” sobre los que operar en articulación de demandas y actores en forma compleja e inclusiva.

El inicio del trabajo consistió en el relevamiento y lectura de la estructura urbana preexistente como ineludible material proyectual de partida. El abandono de todo preconcepto, permitió reconocer una organización continente de los mismos elementos que cualquier recorte urbano otro, donde la diferencia radica en su grado de desarrollo y formalización, aquí producida desde la escasez de recursos. Se trata de considerar la villa como un espacio carente a dignificar antes que como una anomalía a extirpar.

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