24.7.2017

Restaurant Urko

“Hagan lo que quieran, siéntanse libres de proponer, pero tenemos un presupuesto limitado”, es el primer requerimiento del cliente.

El segundo, y más importante requerimiento fue que el eje de toda la intervención tenía que estar concatenado con su peculiar manera de entender la cocina. El mismo que proclamaba que se deben usar insumos locales olvidados o menospreciados; evidenciar procesos de cualquier intervención; y, experimentar con acciones ligadas a lo sencillo y sostenible.

Utilizando estos preceptos establecimos el eje de diseño. Además, nos sorprendió la gran importancia que se da en el concepto de la cocina al hecho de evidenciar el proceso de los alimentos. El que come debe tener una relación cercana con lo que está sucediendo en la cocina y solo así puede entender que su comida es un resultado de determinados procesos, por esta razón convertimos al restaurante en un teatro, donde la cocina es el escenario.

Dentro de las acciones arquitectónicas dividimos las problemáticas en técnicas y conceptuales, ambas respuestas se dieron bajo preceptos funcionales y conceptuales, mas no estéticos.

Entre los problemas técnicos más relevantes podemos mencionar las filtraciones en fachadas (impermeabilizadas con resina y cemento); instalaciones eléctricas internas inservibles (tendido exterior); falta de acceso para discapacitados (rampas con escombros); piso remendado y mal mantenido (pulida de cerámica).

Al entender la cocina como un escenario, necesariamente iba a haber show, por lo que se deben eliminar los límites entre las personas y el escenario.

En la planta alta se logra esto mediante el derrocamiento de una parte de la losa de entrepiso, la misma que al caer le da la altura necesaria al escenario. Acompañada de esta acción se suma la eliminación de límites visuales en planta baja, que se traduce en el derrocamiento de paredes tanto a nivel interior como a nivel de ciudad (cerramiento).

Con estas acciones obtuvimos escombro de ladrillo y restos de varilla, los cuales se reutilizaron, de manera que el ladrillo es la parte sólida y la varilla es el mobiliario y elemento permeable.

Con los escombros de ladrillo se realizaron muros confinados en malla electrosoldada (lógica del gavión) y también se experimentaron otros cierres, buscando la manera de volver estructural al ladrillo experimental. Así mismo, a la “varilla de desecho” se la reutilizó para pasamanos, divisiones permeables, anclaje de lavabos y estanterías.

El proceso fue un cúmulo de aprendizajes donde lo único determinante es la honestidad a la hora de tomar decisiones; decisiones que tienen un solo fin… la coherencia.

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