8.12.2012

Cassia Coop Training Centre en Indonesia

El trabajo en el Centro de Formación Coop Cassia se inició en el otoño de 2010. Todo comenzó con la visita de Patrick Barthelemy, un hombre de negocios francés. Él había viajado desde Sumatra hasta nuestra oficina en Trondheim, Noruega, y se sentó delante nuestro con una historia fascinante y un maletín lleno de canela. Una parte de la historia que nos cuenta es la de una región de Sumatra que suministra el 85% de la canela que se consume en el mundo. Sin embargo, la parte más siniestra de la historia es la de los trabajadores involucrados, sin derechos, mal pagados, trabajando largas jornadas en fábricas inseguras e insalubres. La historia nos impactó. Después de un año de planificación nos encontramos en la profundidad de los bosques de canela de Sumatra, listos para diseñar y construir una escuela de canela sostenible para los agricultores y los trabajadores locales.

El Cassia Coop Training Centre se ha convertido en un espacio único que aspira no solo a ser mejor que sus competidores y a lograr productos de la mejor calidad, sino ante todo, ético. El centro pretende establecer un nuevo estándar en la forma de llevar adelante una empresa que funcione bien socialmente, donde los agricultores y los trabajadores recibirán un pago adecuado, un programa de atención médica decente y acceso a la educación. Además, las fábricas Coop serán higiénicas y seguras.

La principal idea del proyecto fue trabajar con el clásico concepto de una construcción ligera de madera montada sobre una base de ladrillo y hormigón. La construcción de madera da la sensación de estar dentro de un bosque de canela. El centro del espacio se construyó alrededor de dos grandes árboles existentes, con una vista panorámica en el frente al hermoso lago Kerinci  y, por detrás, hacia la exuberante selva de canela. Un importante problema a resolver fue la necesidad de crear un microclima con ventilación natural debajo de una superficie cubierta de aproximadamente 600 m2. en este caso. En este caso, la experiencia adquirida en anteriores proyectos, nos sirvió para aprovechar la masa térmica, reducir los rayos solares y maximizar los aleros.

El proyecto está construido utilizando básicamente dos materiales: el ladrillo fabricado localmente y el tronco del árbol de canela. Los troncos son un subproducto de la producción de canela y tienen un bajo estatus entre los lugareños. Esta baja valoración, sin embargo, es bastante inmerecida, por lo que optamos por utilizar los troncos en su totalidad, tanto en la construcción principal como en el interior del Centro. La delicadeza de la artesanía local que se incluyó, entre otras partes, en las puertas y en las ventanas del Centro, es uno de las más impresionantes que hemos visto.

La construcción principal se compone de una masa Y-pilar, atornillada a una zapata de hormigón. La colocación de los pilares se subordinó a la planta. El sistema constructivo asegura la estanqueidad y la rigidez del conjunto. Por debajo de la superficie del gran techo ubicamos cinco edificios de ladrillo, entre ellos un pequeño laboratorio, aulas, oficinas y una cocina.

Para construir un proyecto de esta escala en escasos tres meses, uno de los retos más importantes fue la logística. Con la participación de setenta trabajadores locales, ocho búfalos arrastrando árboles del bosque y un aserradero en el lugar, la gestión del proyecto fue esencial. El enfoque básico y pragmático del diseño, compuesto por solo diez simples detalles, hizo posible construirlo con una mano de obra sin formación.

Otro importante desafío para las construcciones en esta zona son sus frecuentes terremotos. El edificio sobrevivió hasta la fecha a varios terremotos que llegaron a más de cinco grados en la escala de Richter. Esto prueba que la idea de separar los diferentes componentes de la construcción funcionó correctamente. El Centro ha pasado las pruebas de las fuerzas de la naturaleza. Confiamos que también cumplirá con el objetivo de darle a los agricultores y a los trabajadores locales un lugar de trabajo seguro, higiénico y socialmente sostenible. El Centro de Formación Coop Cassia se completó el 1ro de octubre de 2011.

 

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