24.8.2015

Al migrante desaparecido: espacio para la memoria

Este espacio no es más que un pensamiento, difuso, en sombras, en el cual te puedo ver, te puedo esperar, puedo caminar contigo. Según Julio Mosquera, las sombras y la memoria nacen del mismo cuento.

El proyecto responde a la necesidad de disponer de un espacio para el encuentro y la memoria de los familiares de los migrantes desaparecidos. El austro del país sufre las consecuencias de una masiva emigración de sus habitantes, en busca de oportunidades fuera del Ecuador. En muchos casos, por las condiciones informales de su viaje arriesgan la vida, desaparecen o fallecen. El drama de los familiares aumenta al no tener un cuerpo que enterrar ni un espacio para recuperar el pasado y celebrar los rituales de la memoria. Todo esto impulsó a las autoridades de la SENAMI y de la municipalidad de Cuenca, a través de su empresa EMUCE, a realizar un concurso local para el diseño y construcción de un monumento al migrante desaparecido. La ubicación sería en el cementerio patrimonial de la ciudad de Cuenca.

El concurso público de anteproyectos es una herramienta democrática de construcción, que motiva a los jóvenes arquitectos a participar, junto a los más destacados, en igualdad de condiciones, aprovechando la oportunidad de empezar a hacer ciudad. Sus resultados son motivos de reflexión y debate, pero el concurso permite hacer una seleccionar en un escenario de diversas opciones, entendiendo que en la vida siempre existe más de una sola respuesta. Por otro lado, de las propuestas que origina un concurso público, devienen documentos para el análisis arquitectónico e histórico de una sociedad en un tiempo determinado.

Como explica Rolando Schere en su libro Concursos 1825-2006, “El concurso de anteproyectos es el sistema orgánico institucional que tenemos los arquitectos para competir por la encomienda de un proyecto, con reglas claras explicitadas en bases elaboradas por un asesor, en el que las propuestas de los arquitectos son correctamente evaluadas por un jurado competente e imparcial”.

La propuesta ganadora es un proyecto artístico-arquitectónico, mediante el cual los integrantes del estudio reflexionamos sobre el acto de migrar. Considerándolo como un fenómeno perenne, común y doloroso, aunque pleno de esperanza, recurrimos a la transparencia y a la superposición de figuras humanas de tamaño natural, como un medio de marcar la pervivencia de quienes desaparecieron en su viaje en búsqueda de oportunidades. Cuando abordamos el problema migratorio, dejamos de lado el concepto típico de monumento, que tan solo enaltece un elemento; pues el hecho de la migración engloba un universo social amplio, de diversos orígenes, géneros, edades y clases sociales, imposible de representar bajo un formato unitario.

El espacio está definido por veinte paneles transparentes de vidrio que conforman una pequeña plazoleta, ésta se utiliza para la observación, reflexión y celebración de ceremonias. En esos paneles se encuentran grabadas veinte siluetas en éxodo a tamaño natural; los perfiles corresponden a personas representativas de la localidad, y pretenden mostrar el éxodo de sombras. Estas siluetas tienden menos hacia el arquetipo y más hacia lo figurativo. La dirección de las siluetas es común: todas se dirigen hacia la esquina noreste, donde está ubicada la hoguera: fuego a nivel del piso en señal de espera; fuego que ya no quema, sino alumbra el camino de estos viajeros perdidos. La alineación de los paneles de vidrio conformar dos corredores, a través de los cuales es posible el tránsito de los visitantes, quienes se confunden con las siluetas para experimentar un migrar junto a las sombras de los ausentes. Entonces, ellos caminarán nuevamente entre nosotros.

El hecho de migrar ha sido representado por la movilización hacia un destino, que, lamentablemente, en este caso es trágico y, por consiguiente, difícil de ilustrar. Ese fue el principal reto de diseño: conseguir que el público experimentara el éxodo a través de la propuesta. Ésta se volvió didáctica, con un potencial dinamizador que involucra al espectador. El espacio, entonces, solo estaría completo con la presencia del visitante, el cual se apropia de manera personal de lo que lo rodea. Así, cada elemento contiene un mensaje subjetivo, a la espera de ser aprehendido por cada individuo, gracias al recorrido consciente por el monumento. Para Antonio Armesto Aria, “La genuina utilidad de la arquitectura consiste en construir lugares, es decir, sitios atravesados por un tiempo-memoria”.

Durante el día, el espacio se confunde con el contexto; es permeable y discreto. Durante la noche, gracias a la iluminación artificial, adquiere un carácter dramático, generando un escenario para la memoria.

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