21.7.2017

Recuperación del Hito Arquitectónico; centro geriátrico “Hogar de Cristo Rey” Cuenca

En los límites del centro histórico de la ciudad de Cuenca se encuentra el asilo “Hogar de Cristo Rey”, ubicado en las calles Gaspar Sangurima y Juan Montalvo.

Está dirigido por la congregación de religiosas “Hermanitas de los Ancianos Desamparados”, las mismas que siguen contribuyendo con la sociedad longeva que carece de apoyo familiar, cuidan de 130 adultos mayores aproximadamente.

El asilo originalmente contaba con un pabellón de dos plantas con capacidad para doce personas y el templo a la izquierda del mismo, convirtiéndose en una edificación de gran importancia, puesto que la iglesia era el elemento que destacaba notoriamente en el contexto urbano. El alto valor arquitectónico que posee esta construcción, radicó en la conformación estructural y formal, por su peculiar diseño, permitiendo ser un ícono arquitectónico para la ciudad; además por ser el primer templo en Cuenca en emplear el mármol blanco como material decorativo del frontis y en el altar.

El cambio demográfico en estos últimos años demuestra que se está producido un incremento de la población adulta mayor (INEC 2010); considerando que los habitantes longevos están empezando a modificar la forma de actuar de la ciudad, poniendo en alerta a la urbe, puesto que debe satisfacer adecuadamente actividades dirigidas hacia los ancianos.

Partiendo de la evolución demográfica que está empezando a experimentar Cuenca y de la importancia histórica y arquitectónica del ”Hogar de Cristo Rey”, es necesario fomentar espacios dentro de este equipamiento urbano que permitan un adecuado desarrollo integral para las personas de la tercera edad que acuden por este servicio, además es necesario incrementar conexiones que consoliden al asilo como un punto estratégico en la ciudad, por lo cual hay que considerar los siguientes aspectos:

Se proyectan conexiones con los equipamientos cercanos mediante un eje peatonal, se extiende de en sentido este – oeste, en la calle Vega Muñoz desde la intersección con la calle Padre Aguirre finalizando en Octavio Cordero, conectando a varios equipamientos que se encuentran desde plaza del arte hasta la plaza de María Auxiliadora, dotando de espacio público al sector. Complementando a este eje peatonal, es importante ampliar las veredas incorporando ciclo vías en el sentido norte sur, en las calles Juan Montalvo, Padre Aguirre y Octavio Cordero, cumpliendo un rol fundamental con la finalidad que los peatones y ciclistas disfruten del espacio necesario para movilizarse sin los conflictos que causan los vehículos.

Establecidas estas conexiones urbanas, se propone como un punto de análisis primordial, independizar al hito arquitectónico que se encuentra dentro de grandes muros, planteando que el templo sea devuelto a la ciudad, siendo necesario eliminar las edificaciones no patrimoniales, liberando el suelo con la finalidad de desarrollar un asilo que este acorde con las nuevas necesidades que requieren las personas ancianas, sin modificar la función que actualmente cumple el “hogar de Cristo Rey” que es albergar y cuidar al adulto mayor.

Es indispensable crear un límite entre espacios públicos y privados, siendo factible el empleo de un subsuelo, creando barreras para que el usuario y su familia sienta que cuenta con la seguridad y cuidado suficiente, respondiendo los requerimientos funcionales de un asilo, que son brindar una residencia que respete la libertad y el desarrollo que poseen las personas de la tercera edad, lo que conlleva a dedicar un cuidado especial según las características del usuario.

Se elaboran plazas deprimidas, en donde el usuario de la residencia posea grandes áreas verdes, siendo factible desarrollar actividades recreativas. Además se propone un espejo de agua el mismo que se encarga de separar el espacio público del espacio privado, buscando una relación visual integrando los dos entornos.

Las nuevas edificaciones se ubican paralelamente al templo con la finalidad de crear circulaciones que resalten el hito arquitectónico.

Buscando el beneficio del adulto mayor, se plantea incrementar la capacidad del asilo de Cristo Rey, proponiendo un bloque nuevo destinado para el alojamiento, acogiendo a doscientas treinta personas de la tercera edad, presentando dos tipologías de habitación, pudiendo ser dormitorio sencillo y doble,  haciendo factible la elección de vivir solo o compartir la alcoba; sin olvidar a los ancianos con enfermedades catastróficas y ancianos con discapacidades, poseen otra área específica puesto que requieren de mayor atención y de habitaciones que estén adaptadas para sus falencias.

Dentro de este nuevo bloque se establecen grandes áreas destinadas a los talleres ocupacionales. Por medio de la intervención funcional en el área patrimonial, se destina una sección a enfermería resolviendo una de las carencias que atraviesa el hogar de Cristo Rey potencializando un adecuado servicio, extendiendo la vida útil del asilo.

Finalmente el proyecto pretende relacionar y desarrollar espacios públicos, generando plazas públicas y una nueva edificación destinada para las personas jubiladas y los ancianos en general, albergando una red de actividades recreacionales y de aprendizaje que se enfoquen en el adulto mayor, solventando las carencias de la ciudad, proponiendo  un centro geriátrico completo. Esta edificación cuenta con salas para desarrollar  actividades psicomotrices, sala de uso múltiple, área de cocina, también  cuenta con departamento médico y odontológico especialista en geriatría,  talleres de lectura, salas de manualidades, área de fisioterapia, permitiendo que las personas de la tercera edad puedan tener un centro especialista acorde a su edad.

Al generar espacios multifuncionales se impulsa a la revitalización del sector, logrando complementar al actual asilo, dotando de un mejor servicio que se benefician las personas de edad avanzada.

Los nuevos bloques respetan el hito arquitectónico, trazando una edificación sólida, haciendo alusión a la iglesia , replicando en los módulos diseñados, el ritmo de los contrafuertes, logrando un lenguaje uniforme. También acatan las alturas de las edificaciones patrimoniales correspondiendo con el entorno.

Para las fachadas se emplean grandes módulos de ladrillo, unificando la materialidad con la iglesia, dando mayor énfasis al templo.
Para lo cual se emplea un sistema constructivo similar al planteado por Renzo Piano (IRCAM Francia 1990), se combina lo innovador con materiales tradicionales, logrando una arquitectura que se distingue pero no resalta de manera grotesca ya que se adapta al entorno que lo rodea

Para concluir la intervención de este edificio emblemático de Cuenca, permite revitalizar la zona, mediante la cohesión social que se fomenta, devolviendo un templo único a la ciudad.

Mediante la propuesta se evidencia que es factible brindar a las personas de la tercera edad, espacios de calidad, ya sean lugares públicos como privados, que se caracterizan por liberar, animar y mejorar la calidad de vida de quienes lo habitan, teniendo presente la privacidad que necesitan y sobre todo permitiéndoles que se sientan parte de una sociedad activa.

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