20.9.2016

Mercado Algemesí

El Mercado de Algemesí forma parte de un proyecto más amplio que consiste en recuperar para la ciudad el espacio urbano que ocupaba el antigüo mercado mediante la ejecución de un edificio multifuncional y un aparcamiento, demostrando que “lo edificado” no tiene porque estar reñido con “lo urbano”, sino que pueden ser elementos complementarios.

Esta operación conjunta, en la que es indisoluble la unión entre proyecto edificado y actuación urbanística, permite la creación de un gran espacio público que posibilita una nueva centralidad y cataliza la actividad de Algemesí que aparece de manera dispersa en diferentes puntos del núcleo urbano.

Con esta idea de generar un espacio urbano continuo en el ámbito de actuación, se concibe un edificio “depositado” encima de una plaza, como si se tratase de una pieza más del mobiliario urbano que tiene que cualificarlo y contribuir a su éxito como núcleo de actividad.

Su implantación atiende a la alineación de la edificación existente en la c/ LLuis Vives, vial por el que continuará transitando tráfico rodado. Esta disposición permite generar un espacio urbano peatonal acotado, si bien se entiende que la “plaza” es todo el ámbito, es este espacio pero también es el mercado, es la calle LLuis Vives, las calles laterales, etc..

Para ello, el proyecto utiliza los materiales de pavimentación exterior, mobiliario urbano, luminarias y jardineras para enfatizar ese tratamiento de todos los elementos del proyecto de manera unificada. El edificio del mercado se plantea como un “espacio urbano cubierto” atravesado por la plaza que transmite su esencia y deja ver a través, en el que se puedan desarrollar diferentes actividades con la máxima flexibilidad.

La flexibilidad, entendida en un sentido amplio, permite que el edificio albergue otros usos en función de las necesidades que puedan sobrevenir con el paso del tiempo. Se trata de un edificio adaptable que hoy es mercado, mañana es centro social, pasado es un museo… o simplemente es el espacio a cubierto de la plaza que a modo de portal de entrada te da la bienvenida.

Con la intención de enfatizar ese “apoyo” del edificio sobre la plaza se dispone un sistema estructural de grandes luces que libera de pilares la planta baja, concentrando los núcleos fijos en los extremos.

Para ello se diseñó la estructura, partiendo de la necesidad de tocar el suelo lo menos posible, se dispuso de “patas” estructurales que permiten la disposición de vigas de gran canto para luces de 40 m formando una sucesión de 4 pórticos. Entre los elementos estructurales se camuflaron las instalaciones y núcleos de servicio que implicaban una rigidez en la distribución, realizando las funciones de cámaras técnicas.

A partir de la edificación entendida como “espacio cubierto”, nos permite resolver el programa de la siguiente manera;

Mercado
Actividad principal a desarrollar en el edificio, se distribuye en las diferentes plantas en función de las necesidades del programa a desarrollar. Así se dispone en planta baja el área comercial que se abre a la plaza mediante grandes paños acristalados, concebida como lugar que se exhibe, dejado ver lo que pasa en su interior e invitando al peatón a entrar. En esta planta se dispone espacio para locales comerciales alimentarios y zona abiertas al público. En planta primera se dispone la administración y usos complementarios.

Estos locales comerciales son construcciones modulares, diseñados a partir de un sistema de montaje en seco formado por una subestructura metálica independiente del edificio, acabados con planchas de lámina porcelánica, que además de garantizar una durabilidad, permitan su transformación en función de las necesidades.

Usos complementarios
Actividad cuyo objetivo es generar usos alternativos que aporten a la ciudad nuevos servicios y potencien el interés general. Entendiendo que se trata del ámbito más flexible del proyecto, se resuelve mediante la disposición de una oficina de turismo y salas de exposiciones que podrán prolongar su actividad en la terraza exterior, como parte del espacio público del que forma parte el edificio.

Por último, la materialidad del proyecto, en el que el espacio urbano no puede ser sin el edificio y el edificio no puede ser sin el espacio urbano, responde a esta idea con la disposición del pavimento que atraviesa el edificio, dándole una continuidad con el espacio exterior, transmitiendo esa unión indisoluble.

Las fachadas son el resultado de “envolver” la estructura metálica que da forma al edificio mediante una piel de cerámica extrusionada y responde, con su acabado natural, a un entorno edificado limítrofe con el casco histórico de Algemesí. Mediante el sistema constructivo de colocación en seco sobre estructura de aluminio, nos permitió resolver pavimento, cubierta, techos y celosías con un solo gesto.

El panel metálico blanco terminan por definir el proyecto y transmite desde la fachada la sección en forma de “puente” desde la que fue concebida el edificio.

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