18.7.2016

Línea Wehrhahn en Düsseldorf

La inauguración de la Línea Wehrhahn consistió en una nueva sección de 3.4 km de longitud por el túnel que corre bajo Düsseldorf. Se habilitaron seis nuevas estaciones entre Bilk y Wehrhah.

Este esfuerzo del equipo de arquitectos, ingenieros, artistas y administradores de la ciudad representa la culminación de 15 años de planificación y construcción en Düsseldorf. Todo comenzó en el año 2001 con una de las dos etapas de la competencia convocada en la UE para elegir el concepto general que fue ganado por Netzwerkarchitekten, con sede en Darmstadt, en colaboración con el artista de Heike Klussmann, de Berlín. Durante la etapa de presentaciones, el asesoramiento técnico fue proporcionado por el Dr. Alexander Hentschel (ingeniería estructural), y Andrew Holmes (diseño de iluminación).

Para la decisión del jurado fue crucial que la propuesta mantenía una identidad global para toda la línea, permitiendo al mismo tiempo la diversidad en el diseño de cada una de las estaciones. Al abordar precisamente esta ambigüedad en el diseño del metro, el equipo había logrado una respuesta conceptualmente poderosa y coherente.

Dos términos abstractos desempeñan un papel clave en el diseño: el continuo y los intersticios. Lo continuo comprende toda la construcción de túneles, incluyendo las estaciones a lo largo de la línea, que se consideran esencialmente como un “ensanchamiento hacia fuera” de la sección del túnel. El revestimiento de la pared uniforme utilizado en los interiores de los trenes -paneles prefabricados de hormigón con un dibujo en relieve- transpone el concepto de un continuo espacial en una imagen reconocible y unificadora. Por el contrario, los intersticios conectan las respectivas estaciones de metro con el tejido urbano a pie de calle. Estas zonas se adaptan a las vías de acceso, escaleras, escaleras mecánicas, ascensores y salas de espera. Ya en la etapa de la competencia, el objetivo era abrir líneas de visión para crear conexiones visuales directas entre cada estación y la ciudad, y, siempre que fuera posible, para que la luz del día llegue hasta el nivel de las vías. Estos largos puntos de vista no sólo facilitan la orientación de los pasajeros, sino también generan una mayor sensación de seguridad y, simultáneamente, contrarrestan la sensación de estar en un espacio confinado. Los intersticios de conexión varían en gran medida según la geometría en función, por una parte, de la disposición arquitectónica del espacio urbano a nivel de calle, y por el otro, del diseño de la estación debajo del suelo. Por esta razón, estos intersticios se identificaron como los lugares para las intervenciones artísticas específicas de la estación.

Para el concurso de arte posterior, una lista de artistas fue presentada por representantes de las instituciones culturales de Düsseldorf, a saber, la Kunsthalle, el Kunstverein, y el Museo Kunstpalast, así como por el Departamento Municipal de Cultura. Junto a los representantes de esta última y del Departamento de Gestión de Tráfico, el jurado estuvo compuesto por miembros de instituciones culturales, así como arquitectos, entre ellos Netzwerkarchiteken. En la etapa inicial fueron invitados a participar 16 artistas. Primero tuvieron que formular un concepto básico, y luego, en una segunda etapa, explorar más a fondo la relación con los intersticios específicos, trabajando en conjunto con los arquitectos. El objetivo fue seleccionar otros cinco artistas, además de Heike Klussmann que, en adelante, avanzaran con cada una de sus ideas para los particulares intersticios en colaboración con los arquitectos. El jurado seleccionó a Enne Haehnle (Kirchplatz), Manuel Franke (Graf Adolf Platz), Thomas Stricker (Benrather Strasse), Ralf Brog (Heinrich Heine Allee) y Ursula Damm (Schadowstrasse). Para el intersticio en la estación Pempelforter Strasse, Heike Klussmann fue responsable de dar contenido a la concepción artística, así como a la serie continua que ya había presentado en el concurso de arquitectura. La asignación, así como la posterior realización del proyecto, dan fuerte testimonio del concepto fundamental y único de la Línea Wehrhahn: la integración del espacio urbano, las obras de ingeniería, el diálogo entre la arquitectura y el arte.

Lo que une a todas estas obras es la conciencia de que no se dirigen a un público amante del arte en una galería de exposición, sino a personas que están en constante movimiento. Aun así, los espacios diseñados de manera integral ralentizan el ritmo y generan calma. La ausencia de publicidad también ayuda a que las nuevas estaciones de metro estén totalmente desprovistas de carteles, vitrinas de anuncios y establecimientos comerciales.

Leé la nota completa en inglés > http://bit.ly/21oQrIA

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