10.11.2017

Intervención en el Pabellón Mies van der Rohe: “Mies missing materiality”

La intervención artística convertirá el Pabellón Mies van der Rohe en una maqueta a tamaño real, vistiéndolo con un único material blanco uniforme.

• La intervención artística convertirá el Pabellón Mies van der Rohe en una maqueta a tamaño real, vistiéndolo con un único material blanco uniforme;
• El 8 de noviembre el Pabellón comenzará a perder su materialidad y poco a poco se irá transformando;
• El 16 de noviembre se inaugurará la intervención con el Pabellón completamente blanco. A las 13:30h se celebrará una mesa redonda abierta con los autores Anna & Eugeni Bach junto con los arquitectos María Langarita y Carlos Quintáns a partir de las reflexiones de Juhani Pallasmaa;
• El 27 de noviembre finalizará la intervención con una performance de desmontaje;

La Fundació Mies van der Rohe invita periódicamente a artistas y arquitectos a provocar nuevas miradas y reflexiones a través de sus intervenciones en el Pabellón, potenciándolo como espacio de inspiración y experimentación para la creación artística y arquitectónica más innovadora después de SANAA, Jeff Wall, Ai Weiwei, Enric Miralles, Andrés Jaque o Antoni Muntadas entre otros, este año los arquitectos Anna & Eugeni Bach serán los encargados de transformar el Pabellón Mies van der Rohe con su proyecto “mies missing materiality“.

La propuesta convierte el Pabellón en una maqueta, con todas sus superficies limitadas a un único material blanco que evidencia el papel representativo de la obra; tanto el del original, como el de la reconstrucción. El Pabellón se convertirá, durante once días, en la maqueta a escala 1: 1 del pabellón temporal más longevo de la arquitectura moderna.

El reconocido arquitecto y académico Juhanni Pallasmaa ha definido la intervención como “una propuesta extraordinaria que generará muchas conversaciones: un proyecto excepcional y rico en asociaciones, recuerdos, referencias y referencias cruzadas“.

El día 8 de noviembre el Pabellón comenzará a perder su materialidad y poco a poco se irá convirtiendo en una maqueta a través de un proceso de montaje en el que se colocarán vinilos blancos. Desde una plataforma que se situará en la explanada del Pabellón, los visitantes podrán ser espectadores del proceso de transformación que culminará el día 16 de noviembre cuando aparecerá todo completamente blanco y se inaugurará. A las 13:30h, los arquitectos Anna y Eugeni Bach hablarán sobre la importancia de la materialidad con María Langarita (galardonada como Arquitecto Emergente del Premio de Arquitectura contemporánea de la UE – Premio Mies van der Rohe 2013), y Carlos Quintáns (León de oro en La Biennale di Venezia 2016) en una mesa redonda abierta a todos.

El día 27 de noviembre la intervención finalizará con la retirada de los vinilos blancos que durante unos días han cubierto el Pabellón Mies van der Rohe. A través de este acto el Pabellón volverá a la materialidad que le es propia.

En palabras de los autores:

Vestir el Pabellón Mies van der Rohe para desnudarlo de toda materialidad.

Con esta sencilla acción, el Pabellón se convierte en una maqueta a escala 1:1, una representación de él mismo que abre la puerta a múltiples interpretaciones sobre aspectos como el valor del original, el papel de la superficie blanca como imagen de la modernidad, o la importancia de la materialidad en la percepción del espacio.

El Pabellón de Barcelona sobre el que actuamos es una reconstrucción; una réplica tan fidedigna del original, que a menudo cuesta recordar su verdadera naturaleza. Un edificio que debía ser temporal quedó inmortalizado en primera instancia por el relato escrito del movimiento moderno, y más adelante, por su propia reconstrucción.

Convertir el Pabellón en una maqueta, con todas sus superficies limitadas a un único material, tan blanco como indeterminado, pone en evidencia el papel representativo del edificio; tanto el del original, como símbolo nacional, como el de la réplica, en representación del primero. El Pabellón será, durante un tiempo, la maqueta a escala 1:1 de la réplica del pabellón temporal más longevo de la arquitectura moderna. Sustraer toda materialidad al Pabellón abre además otras interpretaciones ligadas a la historiografía de la arquitectura del siglo XX.

El Pabellón de Barcelona fue entronado como icono de la modernidad en la exposición “Modern Architecture” del Moma de Nueva York de 1932. En el catálogo de la exposición, varios edificios de arquitectos como el propio Mies van der Rohe, Le Corbusier, Neutra, Wright, Oud o Gropius, entre otros, son presentados a través de una selección de fotografías y escritos críticos en los que Philip Johnson y Henry-Russell Hitchcock apuntan los criterios homogeneizadores para poder aunar todas las obras bajo un mismo foco. Entre tales criterios, la superficie blanca, como emblema de una nueva arquitectura, aparece como uno de los más insistentes.

Proveer al Pabellón de Barcelona de esa blancura homogeneizadora significa dotarlo de una de las características definitorias de la historiografía moderna -que no de la modernidad- aunque al mismo tiempo, signifique despojar al Pabellón de su materialidad, de su carácter único; aquél que precisamente lo erigió en icono del mismo movimiento moderno.

La instalación convierte esta paradoja en vivencia. Permite al visitante plantearse éstas y más reflexiones a través de su propia experiencia en un Pabellón que, por unos días, perderá todo rastro material para, así, asumir todo su potencial representativo.

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