18.10.2007

Inauguración parcial CMD

Consolidación, reciclaje, y nueva obra del edificio del ex–mercado de pescado Centro Metropolitano de Diseño

Introducción: ¿Que es el CMD?
El Centro Metropolitano de Diseño (CMD) es una institución pública creada para asistir a empresas, diseñadores y emprendedores de la Ciudad de Buenos Aires con el objetivo de mejorar su actual competitividad, a partir del diseño y la innovación.
Como tal, su acción es parte de un sistema articulado de instrumentos de asistencia técnica y financiera destinado a recuperar y dinamizar el tejido productivo conformado por las pequeñas y medianas empresas locales, creando valor e incrementando su productividad de cara a la economía global.

Del Concurso a la Obra:
En Diciembre de 2001 es inaugurado el edificio fundacional del CMD, el ‘Pescadito’. Está ubicado en las esquinas de Santa María del Buen Ayre y Villarino del barrio de Barracas, lindante al lote del ex-Mercado de Pescado.
El Mercado de Pescado fue inaugurado el 13 de junio de 1934, convirtiéndose con el correr del tiempo en un referente urbano incorporado al imaginario barrial. El singular sector urbano donde se emplaza comienza a adquirir su fisonomía actual a principios del siglo XX, cuando la empresa inglesa del Ferrocarril Sud construye la estación Barracas al Norte (actual Hipólito Irigoyen) y los magníficos puentes ferroviarios que unen la Ciudad con Avellaneda.
A fines de 2001 Sociedad Central de Arquitectos llama a concurso Nacional de Anteproyectos para el reciclaje del ex-Mercado de Pescado por encargo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El proyecto es elegido en Marzo de 2002 entre otras ochenta y seis propuestas por un jurado compuesto por los arquitectos Horacio Baliero, Clorindo Testa, Carlos Blanco y Silvia Fajre. A los pocos meses es encomendado el proyecto y la documentación de Obra con la intención de iniciar la construcción durante el mismo año.
El armado de la documentación en tres etapas independientes con funcionamiento autónomo, posibilitó la realización de una primera etapa como testeo del edificio completo. En esta maqueta real, inaugurada en Agosto de 2003, se puso a prueba el funcionamiento con la primera camada de microempresas “incubadas”. También se realizaron importantes workshops y seminarios.
En esta primera etapa, los elementos básicos constitutivos de todo el proyecto iban a tomar forma: un tramo de oficinas (incubadoras), un contenedor: el Barco 1 (llamado así por su analogía formal con una construcción naval) y una de las torres de servicio.
El proyecto cambió considerablemente desde el anteproyecto hasta la documentación de obra, dado que debió ser vuelto a ver ya habiendo hecho pie en el edificio a reciclar. Como consecuencia de esta revisión se cerraron las plantas altas de los barcos-contenedores, se cambió la estructura de las incubadoras, se cambiaron materiales y terminaciones y se actualizaron los programas arquitectónicos.
En los primeros días de Octubre de 2007 se inaugura una segunda etapa de 1780 m2, que sumados a los 1620 m2 de la primera etapa y a los 800m2 del Pescadito totalizan 4000m2 ya inaugurados. La superficie total del emprendimiento será de 14500m2.
Cabe agregar que, en este momento, la obra presenta un avance del 60% (todas las estructuras metálicas y de hormigón se encuentran casi concluídas).

La actuación sobre un edificio existente
El primer análisis fue evaluar la estructura abstracta y las ideas subyacentes del edificio y luego relevar el estado concreto de la construcción. Hubo que tomar fuertes decisiones de cambio sobre una construcción que, sin ser un monumento, poseía cierto valor patrimonial.
Algunas de las ideas rectoras y conclusiones fueron:
• No era una restauración: era un reciclaje con un alto porcentaje de obra nueva. Era volver a iniciar un ciclo de vida a un edificio que había dejado de funcionar desde hacía más de 20 años.
• Su programa original había cambiado: ya no era más un mercado de pescado, un programa unifuncional. Sus nuevos usuarios iban a producir diseño en un espacio poli-funcional e interactivo.
• Se debía adaptar el conjunto sin alterar su espacialidad: no había lugar para transformaciones distorsivas de la esencia del edificio.
• Había que potenciar el paisaje interior: la estructura de plantas profundas con calles principales y secundarias era muy fuerte; recordaba la estructura de una pequeña ciudad. Por lo tanto la ‘urbanidad’ en las decisiones espaciales y funcionales debía estar claramente manifestada. Se debía consolidad su carácter.
En resumen, había que analizar lo que se podría llamar ‘lógica formacional’: cuál era la idea espacial y morfológica del edificio, cuál era la estructura de crecimiento, cuales eran las formas de operar y descubrir las potenciales relaciones entre el espacio existente y el nuevo programa a incluir. Finalmente se debía balancear el nuevo programa, la impronta de lo existente, y la contemporaneidad en el lenguaje de lo nuevo.

Memoria de Proyecto
El Edificio se manifiesta por medio de formas reconocibles en el paisaje urbano de Barracas. Las características torres de agua, las grúas y las construcciones ferroviarias conforman el imaginario de la zona. Es por esto que las torres de instalaciones se manifiestan como elementos plásticos y comunicacionales. El área de influencia visual de estos hitos traspasa los límites de la rivera del Riachuelo y de la Estación del Ferrocarril adyacente.

Ordenamiento Funcional, Espacial y formal
La estructura espacial del conjunto consiste en un cuerpo de fábrica de dos niveles de planta en forma de ‘U’ que rodea a un espacio central techado, conformado por naves paralelas y una calle interior en sentido perpendicular.
En el interior, la estructura de los galpones define espacios de distintas jerarquías y escalas: la calle principal, las naves mayores y las bahías menores.
El criterio general de distribución del programa en planta consiste en reconocer dos tipos de espacio: el borde y el centro. El primero resulta más apropiado para un programa de unidades repetitivas en la cual la estructura espacial y el programa son afines. El centro, en cambio, adquiere el carácter representativo del espacio común, con los programas de uso público y general.
Por lo tanto, las incubadoras se ubican en la construcción de borde existente, a la que se agrega un nuevo pabellón que completa la manzana, mientras que en el interior, se disponen los programas administrativos, educativos, de exposición, auditorio y biblioteca, todos de carácter predominantemente colectivo.
De este modo el funcionamiento se estructura con dos ejes circulatorios principales: el primero es la calle interior que articula los espacios públicos y el segundo es una recova interior del edificio de borde que relaciona las incubadoras entre sí y con los demás programas.
La calle interior es el espacio de mayor longitud y altura en el cual se proponen usos flexibles y dinámicos evitando las interrupciones visuales. Es un espacio diáfano y fluido, verdadero corazón funcional y social del edificio.
En las naves se disponen los programas contenidos en piezas cerradas y compactas, que a modo de ‘barcos’ se ubican dentro de ellas. La forma de estos contenedores es la extrusión de una sección. De este modo se produce una fuerte relación entre el espacio contenedor y la forma contenida.
Hacia la calle principal se ubican todos los contenedores, que, con medidas cercanas a los 17 mts. de ancho, conforman un perfil de ‘barcos amarrados’ / frentes de lotes en directa referencia al doble lote de 8,66, común nuestra ciudad.
Las bahías menores sirven a las naves mayores como fuentes de iluminación indirecta, circulación y climatización. En ellas se disponen torres de servicio en las que se ubican tanques de agua, reserva de incendio, y equipos de aire acondicionado.
Las naves que dan a la calle San Ricardo se cortan en tímpanos diagonales que siguen la línea municipal. En este borde se ubican ajustes que absorben la irregularidad de la parcela con programas de servicio y abastecimiento.

Morfogénesis de los barcos
Particular atención mereció la gestación de los barcos.
Los mismos son una familia de mega objetos arquitectónicos de similar escala sobre los cuales se realizan distintas operaciones de vaciado, adición y de cambio y densidad de materiales, manteniendo intacto el carácter e intentando ser reconocidos como parte de un mismo sistema. La sistematización de los detalles generales y la resolución de las particularidades posibilitó la adaptación de un tipo básico (un corte tipo) a los efectos de las variaciones de programa.
Para realizar el auditorio se asumió su necesidad de salvar una luz mayor sin apoyos y su particular carga funcional/simbólica, creando una pieza única dentro del conjunto, pero relacionada con el resto por sus materiales y su escala.

Criterios ambientales
En la fachada norte de las incubadoras se continúa con la recova del edificio Pescadito de modo de limitar la radiación solar más intensa.
El interior de las naves posee un corte que produce una recirculación de aire que ingresa por la bahía menor y sale por la cumbrera de la nave mayor. De este modo, la adaptación climática del interior se basa en la adecuada ventilación y asoleamiento.
La ubicación de dos patios interiores permite mejorar la oxigenación utilizando vegetación.
El acondicionamiento de aire se realiza con la inyección y extracción de aire tratado en los recintos cerrados. Los espacios intersticiales no poseen acondicionamieto.

Tecnología y Construcción
Criterios Generales.
Fue también intención determinar y acotar los problemas a resolver de una gran carpintería como es este edificio, entendido como ‘carpintería’ al un conjunto de piezas encastradas. Se plantearon los siguientes lineamientos:
• Se utilizan piezas estandar: todos los perfiles, paneles, vidrios autoportantes y herrajes son ‘de catálogo’.
• Se opta por un proyecto con gran porcentaje de montaje en seco para optimizar los tiempos de Obra.
• Las fachadas son frentes integrales compuestos de carpinterías y paneles
• Se combinan elementos menores como generadores una trama mayor, una textura.
• Sobre las grillas estructurales se realiza un Infill (incrustación o relleno con piezas).
La propuesta contempla un sistema de construcción rápido, que permite adaptaciones y modificaciones. Por esto se ha elegido construcción en seco en las zonas donde era posible, reduciendo tiempos de obra y permitendo afectaciones parciales sin interrumpir el funcionamiento del resto del conjunto.
Para los pabellones del perímetro de la manzana donde se ubican las incubadoras se realiza el refuerzo y encamisado de la estructura de hormigón armado existente y la construcción de nuevas vigas a la altura del nuevo entrepiso. Los cerramientos y divisiones son de termopanel de chapa compuesta, mientras que los entrepisos son de losetas pretensadas que se apoyan en vigas nuevas. Las carpinterías son de perfilería de aluminio de sección rectangular, de líneas duras y con vidrios laminados de 3+3mm.
Los barcos fueron proyectados con una estructura portante para el entrepiso con perfiles normales doble t y perfiles de chapa plegada, y una estructura portante que permite la utilización de revestimiento de entablonado de madera dura (lapacho).
Todo el edificio está dotado con sistema de detección y extinción de Incendio (Sprinklers).

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