22.12.2015

Museo de Bellas Artes, en Chur

La extensión de la Villa Planta, que albergará al Museo Bündner, busca la integración dentro de un conjunto urbano.

A pesar de las limitaciones estrictas de la trama, el diseño se esfuerza por minimizar su volumen exterior invirtiendo el orden lógico del programa. Por lo tanto, se genera un nuevo espacio público que incorpora el jardín, que rodea la Villa y se integra con los jardines de los edificios cercanos. Esta inversión programática consiste en situar los espacios de exposición por debajo del nivel del suelo, de tal manera que el volumen emergente, sobre el nivel de la calle, sólo contenga los espacios de acceso público. Reducir la huella del volumen, hace que sea posible extender el jardín existente y mejorar la cohesión del conjunto.

La extensión se entiende como una construcción autónoma, independiente del edificio histórico, a pesar de que los principales esfuerzos del diseño están dirigidos a la reinterpretación de los conceptos que permiten un diálogo arquitectónico entre los dos edificios, en una relación clara y coherente que es un continuo entre la Villa Planta y su extensión.

Este diálogo entre lo nuevo y lo viejo se basa en el equilibrio que existe entre sus estructuras clásicas, una clara referencia a la influencia de Palladio en Villa Planta, para su ornamentación. En cuanto a la organización espacial, ambos edificios presentan un plan simétrico central y ambos utilizan la geometría como instrumento de cohesión. En la ampliación, esta configuración clásica también permite simplificar el sistema estructural y organizar las salas de exposición en los niveles inferiores. En cuanto al sistema de ornamentación, la decoración de la Villa Planta habla de las influencias orientales de sus orígenes; mientras que en la extensión, el sistema de composición de las fachadas refuerza su expresividad y su autonomía con respecto a la Villa.

Cada edificio muestra una identidad propia, sobre la base de principios comunes (estructura y ornamento), para reforzar la idea de un todo. El proceso de depuración de elementos superfluos que se inició con los diseños de Piloña y Lausana llega a un punto de madurez en el Museo Bündner. Aquí, el diseño se despoja de todo lo que no es la estructura, la construcción y la división programática, todos unidos en un solo conjunto.

Visitá el texto en inglés > http://bit.ly/1YyuVz1

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