27.10.2017

¿Dónde está el baño, por favor?

Toilettes en un cementerio no parecen ser uno de los proyectos más atractivos. Ni siquiera para el brief de diseño. Ni siquiera por el lugar. Ni siquiera por el presupuesto. Sin embargo, para nosotros, ¡fue emocionante!

Hemos estado allí unas cuantas veces y siempre nos hemos sentido incómodos, mirando el suelo tratando de no tropezar en los estrechos senderos entre las grandes piedras de mármol. Entonces, cuando nos pidieron que realizáramos la rehabilitación de los sanitarios (el edificio antiguo), fue como si fuera la primera vez que estuvimos allí. Percibimos las jerarquías, las calles, los caminos, la plaza, la iglesia, las entradas y las salidas, los árboles, las piedras y los arriates verdes… ¡Qué hermoso y organizado!

El (antiguo) edificio era enorme y estaba absolutamente fuera de contexto, con vastos techos planos que casi tocaban la capilla. Era un “sacrilegio” ver este escenario desde la entrada sur del cementerio. Todo lo que hicimos fue reducir el tamaño y resumir la información. Un ejercicio abstracto para crear un objeto abstracto: sin puertas, sin ventanas, sin cobertizos o porches.

La idea de usar revestimiento de baldosas de cerámica fue natural. Y fue evidente: las baldosas cerámicas tenían que ser verdes. El objeto debe estar más relacionado con los elementos naturales, y menos con los elementos construidos, destacando la iglesia que está tan cerca. Para lograr esto, para crear un objeto uniforme y neutral, la baldosa cerámica debía cubrir todo el edificio, desde las fachadas hasta la azotea. Pero luego viene la realidad: la realidad técnica y económica, ¡y con razón! Los trabajadores no sabían cómo hacerlo. ¿Y el cronograma? ¿Era caro? ¡El diseño lo resuelve todo! Añadimos algunos yesos para optimizar el estereotipo de las baldosas y para reducir las dificultades técnicas. Un equipo de trabajo!

 A través de las dos masas extraídas en las fachadas entramos al edificio. En el lado sur, accedemos a las nuevas instalaciones para apoyo al personal de los trabajadores del cementerio. La entrada principal desde el norte nos lleva al espacio central, dentro del edificio, pero con características exteriores, señaladas por la luz natural y el pavimento portugués en el piso (las aceras que rodean la continuidad del edificio). Aquí, están los lavabos: un espacio que funciona como un área pivotante, entre las instalaciones femeninas, masculinas y accesibles.

Este es un edificio sin tecnología, lo que significa que es el viento (reforzado por la orientación norte-sur) el que deshumidifica y renueva el aire. Adosados ​​en las paredes preexistentes tenemos una armadura de techo de madera con un vidriado blanco. Todos los interiores son blancos y tienen iluminación natural a través de tragaluces, lo que refuerza el confort luminoso. Los lavabos de mármol combinan con los objetos exteriores del cementerio. El quemador de velas es una pieza resistente hecha de hierro pintado negro a pesar del delicado diseño. En conjunto, estos dos objetos refuerzan la red jerárquica del cementerio, que no deja de ser, por la escala y la unidad sintética, más sus “saleros y pimenteros”.

Visitá el texto original en inglés > http://bit.ly/2iCFLvd

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