15.10.2014

Centro Cultural Casal Balaguer

El Casal Balaguer es un palacio del centro histórico de Palma, una casa familiar crecida a lo largo de los siglos, comenzando en el 1300, luego en el 1500 y finalmente en el 1700, que ahora pierde su uso doméstico para ser un edificio público, un Centro Cultural para toda la ciudad.

Valorar los tiempos contenidos en el edificio, sus cualidades físicas sin tomar distancia con las etapas históricas que lo han formado, nos permite actuar sin separarnos de él: si la observación no quiere distinguir tiempos, la acción no debe tener distancias. Actuamos desde su propio interior, un pensamiento físico y directo, transformando el edificio con la decisión de volver a ocuparlo, de darle una nueva etapa, de alargar su vida haciéndolo más sostenible. El haber dibujado el edificio durante mucho tiempo nos deja luego decidir sobre él, y en este sentido el dibujo nos da la confianza para trabajar sobre lo encontrado sin distancias físicas y temporales con la historia, en un tiempo continuo que hace que las nuevas intervenciones se incorporen llegando a confundirse con las demás, apareciendo a nuestros ojos como si ya hubieran existido. El resultado final es una nueva generación, con cosas heredadas y cosas nuevas, un trabajo de deformación que toma lo existente y dibuja a partir de él. Es una metamorfosis geométrica, pero también de materiales, de proporciones de vacíos y dimensiones.

El edificio se actualiza partiendo del anterior, con una transformación que acoge las nuevas funciones. El esfuerzo está en hacer que el antiguo palacio exprese las máximas cualidades espaciales, materiales, históricas… porque la nueva función nos permite tener mucha libertad para dibujar un nuevo edificio dentro del anterior, investigando sobre las cualidades de la antigua construcción. Tomarlo como una construcción, sin las constricciones propias del uso para el que estaba destinado, nos permite dejar de verlo como un edificio de dimensiones domésticas, y pasar a valorar sus cualidades espaciales y físicas como el inicio de la nueva ocupación. Descubrir la condición de inacabado del edificio existente, hace pensar que las acciones sobre él no han terminado, que se trata de algo en evolución, imperfecto, resultado de la suma de etapas en la que la nuestra solo es una más, no la última. Este diálogo parte de una confianza en lo que encontramos, de una observación positiva que lo valora y respeta como signos de una anterior ocupación, dando al proyecto un sentido temporal donde al final no sea posible reconocer de qué tiempo es ese lugar.

Panel-Armario para el Pabellón Catalán en la Bienal de Venecia
Recoger y presentar el material con el que hacemos las cosas, valorándolo no con el carácter transitivo de la inspiración, que siempre es para algo o desde algo, sino reconocer su carácter material, de cosa, idéntico en cualquier momento de un trabajo. El material de trabajo tiene un valor propio, independiente de cualquier uso posterior. Un proyecto es también la suma de todos estos materiales. Así pues, un proyecto puede ser contado a través de los materiales que forman su construcción.

En nuestro estudio de Barcelona, un enorme armario para ropa, que ya estaba en la vieja casa donde abrimos el estudio, ha ido acumulando el material de proceso del Casal Balaguer durante los 18 años que llevamos trabajando con este proyecto. Ahí hemos ido recogiendo y almacenando versiones del proyecto en maquetas, dibujos de proceso, fotos de estados intermedios de la obra… Su enorme tamaño está en relación con la cantidad de material que guarda dentro. No se trata de un simple armario, sino de un contenedor que almacena pensamientos y todos los conocimientos que se han ido recogiendo o aprendiendo a lo largo de estos años y que no se deben olvidar. Este armario acumula documentos de orígenes y formatos muy diversos: dibujos, collages, croquis, maquetas, escritos, libros de referencia…

Llevamos el armario del estudio de Barcelona directamente a Venecia. Las cuatro puertas se sacaron y cortaron a la altura total del panel que teníamos como base, y en Venecia las clavamos al panel directamente, y luego le colgamos las maquetas, fotos y dibujos que llevamos desde Barcelona.

Este armario es también un contenedor de tiempo, el tiempo que hemos ido dedicando al proyecto y que queda a la vista a través del material acumulado allí dentro. Al abrirse y accionar sus puertas, la secuencia en que aparecen los diferentes documentos acompañan la narración, como una ayuda escénica para explicar el proyecto. El armario es una buena metáfora del edificio del Casal Balaguer, que también es un contenedor de tiempo. Habiendo crecido a lo largo de siglos, ha sido capaz de contener sucesivas vidas e innumerables cambios a lo largo del tiempo, absorbiéndolos y dejando constancia a través de huellas y cicatrices de las diferentes acciones sobre él.

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