5.12.2016

Casa de fim de semana

San Pablo es una metrópolis de 20 millones de habitantes. Se encuentra aproximadamente a una hora de la costa. Debido a la densidad del tránsito y los frecuentes embotellamientos, sus habitantes pierden horas trasladándose de un lugar a otro todos los días.

Durante los fines de semana, especialmente en verano, cientos de miles de personas se dirigen en sus vehículos a las playas de la costa y causan embotellamientos también en las rutas.

A fin de evitar quedarse varado en los embotellamientos durante los fines de semana, alguien nos formuló un pedido inesperado pero bastante lógico como acción de contraflujo: una casa de fin de semana en el centro de San Pablo. El foco de la construcción y su programa difieren de los proyectos arquitectónicos tradicionales en dos aspectos: la metrópolis se convierte en un espacio donde es posible quedarse y disfrutar los fines de semana, y algunos elementos generalmente considerados secundarios en una casa de gran tamaño se vuelven aquí componentes fundamentales.

Contexto
El terreno se encuentra en un lugar muy central, entre una de las arterias principales —la avenida Faria Lima— y el eje de la infraestructura metropolitana (vial y ferroviaria), construido a orillas del río Pinheiros. Además, el terreno está exactamente debajo del área cónica que cubre el aeropuerto, lo que significa que todos los vuelos procedentes de Río de Janeiro lo sobrevuelan cada aproximadamente siete minutos.

Materia
Nubes, llovizna, nieve o granizo… El agua se relaciona con el cielo en todos sus estados físicos. Y a pesar de esto, si nos piden que pensemos en una piscina, nuestra imaginación inmediatamente comienza a excavar en el suelo. Los mares, lagos y lagunas explican las razones que subyacen a nuestra reacción: percibimos una piscina, básicamente, como un retazo de lago. Tiene sentido, la imagen se corresponde con el término, se trata de agua que descansa quieta en el suelo. El agua define la superficie.

Pero si mencionamos cierto tipo de piscina específico, un tanque de agua o una torre de agua, nos imaginamos primero un volumen de agua elevado, una piscina separada del nivel del suelo. En este caso, la presión hidrostática es un requisito para llenar tuberías, para proveer agua. El nivel del agua adquiere entonces posibilidades potenciales.

Sistema
En esta zona en particular, la altura media del vecindario se define por el código de edificación: 6 m de altura. No se exige retiro lateral. La edificación lindante hacia el este da sombra sobre nuestro terreno durante toda la mañana hasta el mediodía, cuando la construcción del vecino del oeste empieza a darle sombra durante toda la tarde. Por lo tanto, si se va a construir una piscina y se quiere que esté expuesta a la luz del sol durante todo el día, es crucial definir su ubicación: seis metros sobre el nivel del suelo.

El nivel del suelo se mantuvo libre de cualquier construcción para poder contar con el mayor espacio verde posible. Por consiguiente, hay tres capas distintas o tres niveles que definen tres atmósferas diferentes: el nivel del suelo (el jardín, introspectivo o rodeado por los límites del terreno), el nivel del departamento (el único espacio cerrado que se eleva sobre el suelo y se encuentra debajo de la piscina) y la terraza (piscina y solárium, un espacio extrovertido o panorámico).

La piscina y el solárium se dispusieron como volúmenes paralelos. Se colocaron dos columnas en el espacio de 1 m que los separa. La luz de 12 m se enfrenta a un lado con vigas que sostienen la piscina y, al otro lado, con las que sostienen el solárium y de las que también queda suspendido el piso de abajo. Estructuralmente, la masa de la piscina contrarresta el volumen que sostiene los espacios habitados. En otras palabras, el agua está balanceada por las vigas.

Vínculos
Mientras recorremos el suelo podemos preguntarnos: ¿dónde está la superficie? En el sentido estricto del término, la superficie no tiene capas ni espesor. No obstante, si uno camina por la ciudad de San Pablo —o por Nueva York—, el nivel del suelo ya no se corresponde con la superficie. Hay algunas partes del suelo que no han sido tocadas por la luz del sol desde hace décadas, ya que los edificios las han ensombrecido de manera permanente.

Investigación
El supuesto subyacente es similar a la idea de nadar en una torre de agua y disfrutar de ese potencial como posibilidad de diseño. Un nuevo “estado” del agua relacionado con el cielo de San Pablo.

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