22.9.2017

Aura, intervención en Le Bon Marché Rive Gauche de París

"Aura" es el título de la instalación de Edoardo Tresoldi, que tendrá lugar en París del 6 al 22 de octubre en el prestigioso Le Bon Marché Rive Gauche.

El artista italiano se une a Tadao Ando, ​​Ai Weiwei y Chiharu Shiota, quienes han expuesto sus obras allí en los últimos años.

Inspirado por el neoclasicismo y el palacio renacentista italiano, Tresoldi ha desarrollado una reflexión sobre el paso del tiempo y la transformación de la materia, desde las formas clásicas hasta el contenido contemporáneo, a través del concepto de ‘arquitectura en ruinas’. Una sugerencia esbozada con la construcción de dos cúpulas, una en malla de alambre y otra en chapa ondulada, un material que utiliza aquí por primera vez.

La puesta en marcha de las efímeras instalaciones de 8 metros de largo, suspendidas de los majestuosos techos de cristal diseñados por Gustave Eiffel, requerían cinco noches de trabajo.

Con la exposición parisina, la investigación artística de Tresoldi avanza y se enriquece con otros matices: a diferencia del jardín absoluto de Archetype, realizado en Abu Dhabi, la relación hombre-arquitectura se desvela aquí a través de la imperfección, en un equilibrio temporal entre pasado y futuro.

Fragmentos del pasado y parte integrante del imaginario occidental, entre la forma y la antiforma, las ruinas están imbuidas de lo que Walter Benjamin ha definido “Aura”, “la aparición única de una distancia”, la fuerza mágica y sobrenatural que surge de su unicidad.

Ruinas contemporáneas: el díptico
Las dos instalaciones de arte tienen una forma casi idéntica pero características físicas diferentes. Representan dos lados diferentes de la historia arquitectónica. Las ilustraciones de malla de alambre se refieren al alma de la forma, la dimensión etérea de otro mundo. Su estética substractiva, expresada a través de la ligereza y la representación de la ausencia, recuerda el espiritualismo de la nada, la nostalgia de los desaparecidos.

La otra en chapa ondulada es, en cambio, una ruina orgánica, una cáscara vacía. Igual que un nido abandonado, es un testigo de una vida nacida allí antes de salir para otro lugar; se refiere a la dimensión terrestre, que cuenta el paso del tiempo.

Asaltado por la erosión de los acontecimientos, representa un retorno de la arquitectura a la naturaleza, presentándose como una elegía de la caducidad de la materia.

Las dos obras de arte expresan una dicotomía pero están, al mismo tiempo, en constante diálogo e interpenetración. Ambas se convierten en pura esencia estructural y narran una dimensión espacio-temporal que no forma parte del presente, sino más bien un fantasma arquitectónico evocado por la descomposición de formas y el uso de materiales industriales.

“Aura” es parte de todo el ADN de la arquitectura, recomponiendo su identidad a través de un proceso de deconstrucción.

Suspendidas en los salones de Le Bon Marché, las dos obras de arte son, según palabras del artista, “como reliquias expuestas en un museo de historia natural del siglo XVIII. Al observarlas, los visitantes remontan la historicidad de la arquitectura a través de sus componentes”.

Visitá el texto original en inglés > http://bit.ly/2fFTRYA

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