13.5.2015

Plan consolidación de Ranchos

Las economías basadas en la movilidad sobre un territorio controlado, representan desde la antigüedad hasta nuestros días una forma de ocupación sustentable fundamentada en el aprovechamiento cíclico de los recursos disponibles.

Desde el pastoreo rotativo por pisos ecológicos del mundo andino (trashumancia) hasta la cacería y la recolección de los grupos semi-nómadas del Chaco Central, diversas estrategias productivas han sabido conjugar prácticas locales capaces de dimensionar el habitar. Pero la especulación generada sobre la geografía del Chaco como consecuencia del avance de las fronteras del capital y sus diversas formas de explotación económica y social, representó cambios significativos en el desempeño de sus comunidades. Tendientes a la sedentarización de estos grupos, la implementación de diversas políticas desarrollistas amenaza con sustituir una forma de resistencia que supo resignificar las más injustas imposiciones.

Los wichis de la cuenca media del río Bermejo (Gran Chaco Central), conocían a sus refugios bajo el nombre de wicilahep: la vivienda sombra. Espacios a mitad de camino entre interior y exterior, sus moradas proveían del buscado confort de la sombra y su carácter efímero permitía el traslado en busca de las aguadas, las cuales determinaban el desplazamiento de grupos familiares sustentados por una economía móvil basada en la pesca, la cacería y la recolección. Desde principios del siglo pasado, la restricción de sus territorios modificó el libre acceso a estos recursos, alterando las espacialidades organizadoras de sus circulaciones. Los wicilahep dejaron de construirse, y la liviandad de sus materiales fue reemplazada por construcciones estáticas arraigadas al suelo en la forma del rancho vernáculo criollo, con el cual supieron asociar los símbolos y rituales de su habitar a una nueva condición sedentaria.

Pero la acción del Estado a partir de la implementación de diversas políticas desarrollistas, amenaza con sustituir una forma de resistencia que supo resignificar las más injustas imposiciones. El discurso oficial sostiene que las viviendas vernáculas de la región chaqueña, denominadas ranchos, son un foco potencial de contagio y proliferación del mal de Chagas. Lejos de proponer estrategias para el mejoramiento de estas unidades domésticas, que permitan rescatar su valor como formas de construcción local adecuadas a los recursos disponibles, el “Plan Nacional de Erradicación de Ranchos, Casas de Adobe, Barro y Paja” promueve la demolición sistemática de estas estructuras para ser reemplazadas por sistemas constructivos industriales disociados de toda pertenencia con su ámbito de implementación. Su dependencia en el consumo de energías fósiles para su ejecución y posterior aclimatación de los edificios a lo largo de su vida útil, demuestra sus limitaciones a la hora de adaptarse a un medio físico. La producción seriada de sus componentes no contempla usos alternativos a los de la estandarización, justificándose bajo el discurso de una relativa noción de confort, ahorro de tiempo en su ejecución, resistencia y durabilidad. Todos estos principios propios de las sociedades industriales urbanas, resultan en muchos casos ajenos y hasta inclusive antagónicos a las prácticas de los pueblos del Chaco (Ej: el caso de las “casas que caminan” wichis).

Basado en la enorme riqueza que poseen las comunidades rurales del Chaco, se pretende desarrollar un Plan alternativo fundamentado en el mejoramiento de las viviendas rurales y la incorporación de tecnologías aplicadas al conocimiento ancestral, el cual podría servir de aporte a la sociedad en general. Una estrategia de acción que nos permita revalorizar las construcciones vernáculas de la región como piezas representativas de una forma de habitar que supo conjugar aspectos cosmovisionales y espaciales, desde las economías móviles de la cacería y la recolección hasta su actual condición sedentaria. El Plan para la Consolidación de Ranchos se conforma de distintos ejes, que se implementarán por separado o en conjunto, según cada caso en particular:

I- Propuesta tecnológica
Se propone un Módulo Prototipo de Tecnologías Aplicadas, conformado por un semicubierto que representará el lugar del fuego, el encuentro y la reunión. El mismo funcionará como una superficie de recolección de agua de lluvia (Cosecha de Agua), y contará con filtros para potabilización y tanque cisterna para su almacenamiento. Sobre esta estructura, se aplicarán diversos dispositivos tecnológicos sociales vinculados a las necesidades de cada caso específico: paneles solares, colector solar, cocina solar, deshidratador solar para alimentos, sistema de huertas abastecidas por el techo colector de agua,  etc.

El Módulo se incorpora a la vivienda a modo de galería o podrá ser construido independientemente de la misma. Se prevé el mejoramiento de la vivienda intervenida a los fines de evitar el anidamiento de la vinchuca. Para ello se respetarán las técnicas vernáculas en el uso de la tierra, mejorando revoques y cielorrasos.

II- Propuesta Pabellón de baños:
Dependiendo del caso particular, el Módulo Prototipo de Tecnologías Aplicadas podrá ampliar su complejidad para transformarse en un Pabellón de Baños Secos. Las escuelas no escapan al Plan de Demoliciones, con lo cual se pretende rescatarlas bajo los mismos principios de mejoramiento e incorporación de soportes tecnológicos, a partir de los cuales esta propuesta podría implementarse para mejorar las condiciones sanitarias, uso eficiente del agua, incorporación de huertas, etc.

III- Propuesta vivienda social apropiada:
Se propone un prototipo de vivienda rural concebida a partir de los principios de la arquitectura apropiada y las tecnologías aplicadas al medio rural del Chaco. Se utilizará estructura de madera y cerramientos de quincha con paneles prefabricados. Un sobretecho para la Cosecha de Agua contendrá las funciones cerradas (habitaciones, cocina, servicios, etc), generando espacios de permanencia intermedios en donde se desarrollarán las funciones comunes (estar, lugar del fuego, etc). Esta cubierta de luz favorecerá la ventilación y regulación térmica natural de los ambientes, logrando un espacio de sombra en donde se desarrollará la vida de la familia.

Finalmente, la propuesta busca consolidar las prácticas constructivas de los saberes campesinos, superando el carácter objetual de estas estructuras para asignarles una escala social más amplia, capaz de vincular el espacio doméstico en relación al paisaje geográfico, sus lógicas de apropiación productiva y las tecnologías adaptadas a los recursos disponibles. Pretenderá aportar un marco capaz de comprender la concepción holística del habitar vernáculo, en donde la vivienda, la producción y su entorno forman parte de un conjunto de relaciones sociales complementarias al medio sobre el cual se desarrollan.

La búsqueda de las aguadas determinaba la movilidad de los wichis del Chaco central, constituyéndose en ordenadora de sus desplazamientos y asentamientos. Pero la especulación generada sobre la geografía del Chaco como consecuencia del avance de las fronteras del capital y sus diversas formas de explotación económica y social, representó cambios significativos en las formas de habitar de sus comunidades. Los ciclos de migración asociados a las crecidas que las precipitaciones estivales ejercen sobre los ríos, fueron limitados por la actual restricción del territorio. En los inviernos, cuando los cursos se encuentran en su cauce, permanecían en sus costas dedicados a la pesca. Mientras que durante los veranos, cuando los ríos colmatan generando grandes extensiones de bañados, se dirigían hacia tierras más altas en donde practicaban la caza y la recolección.

Si bien sus refugios (el wicilahep) eran eficientes piezas de complejidad tecnológica asociadas a las lógicas de estos movimientos cíclicos, los mismos debieron adaptarse a las nuevas condiciones sedentarias, conjugando los símbolos, rituales y espacialidades del habitar móvil en el formato de los ranchos vernáculos criollos. Su cosmovisión sigue viva en sus formas de ocupación del territorio (la organización radial de los campamentos en torno al fuego o familia nuclear, se mantiene en los asentamientos sedentarios), distribución de los espacios (ambientes continuos interpretados como densidades o cobijos, en donde el techo es la sombra y el reparo del viento es la protección), y la relación con el entorno y sus recursos (la limpieza del terreno como límite virtual de una espacialidad continua entre la unidad domestica y el bosque).

Desde hace décadas los planes de vivienda social, indiferentes a los aspectos interpretativos del espacio y la materialidad propuesta por parte de las comunidades locales, se implementaron sin mayor objeción. Aceptadas en su condición de “gratuitas”, las viviendas industrializadas propuestas terminaban siendo utilizadas en el mejor de los casos como depósitos, o simplemente desarmadas para la reutilización o comercialización de sus partes. Estas intransigencias surgen como formas de resistencia, apropiación y resignificación de los modelos del desarrollo a partir de su adaptación a las múltiples necesidades de lo local. Pero el carácter determinativo del Plan Nacional de Erradicación de Ranchos propone, a partir de la demolición, la destrucción violenta de cualquier forma de cuestionamiento a la imposición de un modelo homogeneizador y extranjerizante de habitar estandarizado.

Basado en la enorme riqueza que poseen las comunidades rurales del Chaco, se pretende desarrollar un Plan alternativo fundamentado en el mejoramiento de las viviendas rurales y la incorporación de tecnologías aplicadas al conocimiento ancestral, el cual podría servir de aporte a la sociedad en general. El Plan para la Consolidación de Ranchos se conforma de distintos ejes, que se implementarán por separado o en conjunto, según cada caso en particular: I- PROPUESTA TECNOLÓGICA (Módulo Prototipo de Tecnologías Aplicadas) / II- PROPUESTA PABELLÓN DE BAÑOS SECOS (Mejoramiento de condiciones sanitarias en escuelas) / III- PROPUESTA VIVIENDA SOCIAL APROPIADA

Se propone un prototipo de vivienda rural concebida a partir de los principios de la arquitectura apropiada y las tecnologías aplicadas al medio rural del Chaco. Se utilizará estructura de madera y cerramientos de quincha. Un sobretecho para la Cosecha de Agua contendrá las funciones cerradas (habitaciones, cocina, servicios, etc), generando espacios de permanencia intermedios en donde se desarrollarán las funciones comunes (estar, lugar del fuego, etc). Esta cubierta de luz favorecerá la ventilación y regulación térmica natural de los ambientes, logrando un espacio de sombra en donde se desarrollará la vida de la familia.

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