30.1.2018

De la transformación en la ciudad a la educación en arquitectura

En el marco de la Semana de Diseño de Buenos Aires, los días 20 y 21 de octubre se llevó a cabo el Primer Programa Nacional de Arquitectura y Niñez, ANIDAR, con una nutrida participación, que contó con la presencia no sólo de adultos/as interesados en la temática, sino también de niñas y niños que disfrutaron de la propuesta de talleres el sábado por la tarde.

Compartimos la intervención de una de las invitadas internacionales, Virginia Navarro, co-fundadora de Cuartocreciente – Coordinadora general en Ludantia https://www.facebook.com/groups/779554838771433/

Buenas tardes, muchas gracias, lo primero a todo el grupo, las personas que han hecho posible que esta iniciativa tan interesante como ANIDAR. Para mí de verdad es un auténtico placer estar aquí. He disfrutado hoy a la mañana escuchando todas las experiencias.

De una forma muy sintética quizás el escenario, por decirlo en términos de teatro, como hablaba Chiqui Gonzalez esta mañana, es un encuentro en el cual hay una serie de conceptos que hacen un perímetro alrededor: infancia, educación, arquitectura, talleres, participación, juego y ciudad. De la intersección de tres de ellos o más empiezan a surgir proyectos. Si hablamos de talleres de participación sobre el juego, hay un proyecto de arquitectura para niños, si hablamos de infancia, ciudad y participación hay otro proyecto. Entonces, hay combinaciones que esas tres historias que se van cruzando van generando una gran cantidad de proyectos y son el escenario donde los actores, que podríamos decir que son cada uno de esos conceptos, dialogan y en ese diálogo surgen cada uno de los proyectos. Y así lo hemos sentido nosotros lo hemos sentido en la trayectoria que llevamos hacia adelante.

Planteamos cinco preguntas
• ¿Por qué hay que enseñar arquitectura a los niños?
• ¿Cuál sería el panorama internacional?
• ¿Qué se está haciendo en España?
• ¿Por qué es interesante hacer una bienal sobre este tema?
• ¿Cómo pueden mejorar estas iniciativas las ciudades?
• ¿Por qué enseñar arquitectura a los niños y niñas?

Hay una cosa para mí que son las invariantes y es que el niño siempre ha jugado a la arquitectura, no es algo nuevo, los bloques de construcción se introdujeron en la educación hace muchísimo tiempo, está demostradísimo el valor pedagógico que poseen. En cualquier clasificación de juego está el juego simbólico, juego de movimiento y hay uno de ellos que es el juego constructivo, siempre está, luego está el juego social y el juego de observación. Sin embargo el juego constructivo no se recoge sino tan solo en una etapa.

Por otra parte, ya se trabajaba sobre el tema del juego de construcción como objeto también relacionado con el arte y la cultura. Y luego también dice Eiler Rasmussenen, todo niño y toda persona ha sentido el deseo de hacerse una cabaña autoconstruida, o sea que también es una cosa absolutamente natural. Entonces, si en la educación se ha introducido esos juegos naturales al niño, y cada vez más la tendencia general es aprehender de la forma más natural, como esta mañana cuando hablaba Chiqui que la escuela es la escuela de la vida, la ciudad, todo educa, es un discurso muy presente. De esa forma también se podría decir que el lenguaje de la arquitectura tiene sus propias representaciones y tiene su propia forma de expresarse, que en el fondo cualquier disciplina del arte habla de lo que somos, cuando escribimos hablamos de lo que somos, cuando contamos algo hablamos de lo que somos. La arquitectura, ese lenguaje del espacio, por resumirlo mucho, tiene su propia forma de expresión. Estas son las invariantes. Sin embargo esto se ve muy influenciado por el contexto, hay una serie de contextos que están favoreciendo absolutamente la educación en arquitectura, y la están haciendo más imprescindible todavía. Hay una crisis económica, por lo menos en España, y ha habido un cambo conceptual que la arquitectura ha pasado de ser el objeto icónico de una ciudad a ser, como no se puede construir, el vacío. Una casa, o un edificio para una persona o una empresa, representan valores de esa persona, representa la individualidad. Hay algo en los edificios que hablan de algo concreto porque son privados, sin embargo lo público no es de nadie y hay que trabajar con lo colectivo. Con lo cual digamos que la referencia con la que te aproximas a una cosa u otra son completamente diferentes, entonces cuando no se construye de pronto lo público, lo que es el vacío, adquiere muchísima importancia. No tiene importancia lo que se va a hacer, sino lo que ha quedado.

Refuerza esto el hecho de que en la última bienal de Venecia, llevada por el arquitecto Alejandro Ravena, en el pabellón de España, que se llevó el León de Oro, se presentaba un proyecto cuyo título era Inacabado- Unfinished, y lo que se trabajaba precisamente no era el vacío, pero sí esa arquitectura que por primera vez en la historia trataba edificios que no estaban terminados. Eso es una novedad absoluta. En ese contexto surge otra iniciativa, hay un premio que se llama el Curry Stone Design Prize, que premia proyectos sociales, en su última convocatoria tuvo una discusión brutal en torno a cuáles son las 12 preguntas más urgentes entre ellas ¿puede el diseño desafiar la igualdad? ¿Podemos diseñar la participación de la comunidad? ¿Puede el diseño recuperar el espacio público? ¿Cómo podemos diseñar en la escasez? La infancia de alguna forma entra ahí de lleno. En principio con un formato de participación: la ciudad no es solamente del adulto, de un hombre de 40 años que conduce, trabaja y demás. Sino que hay un rango muchísimo más amplio de ciudad, el niño tiene que entrar también en la ciudad, y entra en un formato participativo. La arquitectura por una parte debe ser formativa, pero por otra parte, como los niños participan, debe recibir información por parte de los niños. Es formación e información. Y la línea que une la formación con la información es lo que convierte en este contexto a la educación en algo imprescindible. No solamente es que el niño participe y hable. Necesito enseñarle el lenguaje para que eso se produzca, y necesito gente formada para que ese hecho social tenga una cierta calidad y pueda generar sistemas de expresión.

En 2050 7 de cada 10 personas vivirán en ciudades. No nos encontramos en contextos naturales, la sostenibilidad pasará por la ciudad, sino no será sostenible de ninguna forma. Eso hace que realmente sea absolutamente imprescindible también, además de trabajar lo natural, que es algo que esta asumido hace tiempo en las escuelas, trabajar en torno a lo construido, que no esta tan asumido, salvo en lo patrimonial que debe enseñarse. Todos vamos a tener que tomar una posición, y eso necesita que la opinión sea formada. Y aparece una figura que no ha aparecido antes que es el arquitecto como educador. Antes, salvo que tú fueras profesor de secundaria, no accedías de forma voluntaria a enseñar a otros cómo hay que hacer la arquitectura. Tú estabas en una posición yo se de esto, entonces hago un servicio a quien no sabe. El arquitecto como educador es una figura absolutamente reciente, lo sorprendente es la enorme repercusión que está teniendo a nivel mundial.

Según la Convención de los derechos del niño de la ONU (1989) los niños y niñas tienen derecho a la libertad de expresión, tienes derecho a la educación, cuyos objetivos están relacionados con desarrollar su personalidad, aptitudes y capacidades mentales y físicas hasta el máximo de tus posibilidades. “La misma debe prepararte para ser una persona respetuosa con otras personas, responsable, pacífica y respetuosa con el medio ambiente, en una sociedad libre”. Volviendo al origen el medioambiente va a pasar por la ciudad, y pasar por la ciudad es pasar por lo construido”.

¿Cuál es el panorama internacional?
La Unión Internacional de Arquitectos (UIA) tiene unos premios que son relativamente recientes que son los Golden Cubes Awards, que premian proyectos relacionados con educación, arquitectura e infancia. Los proyectos son de Australia, Austria, Irlanda, Japón, México, Polonia, Francia, Alemania, Costa Rica, entre otros. Lo que interesa ahí es la insistencia permanente en enseñar a la gente la buena arquitectura y un medio sostenible, y desarrollar la conciencia de la arquitectura y de la ciudad sostenible como un desafío vital y urgente. Eso dice la UIA. Es por encontrar contextos que van apoyando iniciativas que surgen de una forma muy particular.

En Francia, el 11 de julio de 2008 se vuelve obligatoria la enseñanza de la historia de las artes en la escuela primaria. Las artes del espacio constituyen uno de los seis dominios artísticos de esta enseñanza. El colegio de arquitectos aquí empieza a apoyar esta iniciativa de que los arquitectos vayan a las clases, y se da ese encuentro entre profesores y arquitectos constantemente.

En Finlandia, por supuesto es el más desarrollado, hay un dato que contaron en el tercer encuentro internacional de arquitectura, que me llamó mucho la atención: en Finlandia hay una tradición primera que es el arte, las escuelas de arte surgen en los 80, y hay unas de arte visual y en esas se incluye arquitectura pero no tiene entidad propia. En 1993 surgen las primeras escuelas de artes visuales especializadas en arquitectura, hay dos. Y en 2000 se integra al currículo escolar. Pero hay una ley de 1999 que fomenta la participación de los ciudadanos. Es decir que la ley que favorece la participación es la que hace y favorece que eso se convierta en algo curricular, porque se entiende que debe llegar a todos. Si vas a participar y vas a hacerte responsable de tu entorno próximo debe ser a través del colegio. El primer recurso didáctico lo hace el Colegio de Arquitectos Finlandenses. Los objetivos que tienen son: que los niños sean sensibles, responsables, la diversidad particular de los entornos, enseñar a los niños a la hora de conocer las cualidades de la arquitectura y palabras y conceptos. Hay un tema allí de responsabilidad y conocimiento cultural.

En Noruega es muy parecido, allí lo que hay primero son escuelas de arte, la arquitectura está metida en un ámbito artístico, y está muy relacionada y se hacen proyectos conjuntos.

En la región de Baviera dentro de Alemania está Arquitectura y Escuela. Ellos empiezan introducir el tema de arquitectura en la escuela, de forma curricular. Allí Angela Utke, comenta que ella notaba que cuando los niños empezaban a participar y no le daban formación la demandaban, o sea que el propio niño decidía que tenía que saber algo antes de ponerse a participar. Y otra cosa interesante es que allí ella habla de la validez que tiene el sentido práctico, voy a transformar algo, voy a hacer algo, el hacerlo de una forma desde mi ciudad y mi entorno me motiva mucho más.

En España nosotras tenemos un equipo con otras arquitectas que se llama Cuarto Creciente. En nuestro caso hay una línea de tiempo empieza por la investigación, a nosotras nos interesa mucho, vemos que las ciudades no están diseñadas para niños, nos damos cuenta que los niños deben participar en el espacio, porque no son ciudadanos del futuro son ciudadanos ya con pleno derecho para decidir. Eso nos lleva a la educación, y a partir de ahí empezamos a hacer talleres de arquitectura para niños, y lo vinculamos mucho con el arte. Luego llegamos a los profesorados, y nos empiezan a demandar la formación en profesorados, y finalmente la divulgación. Esto es como una semilla, nosotras somos Cuarto Creciente Arquitectura, empiezas a trabajar en espacios propios y empezamos dando extraescolares en colegios. Hasta que llegamos a un museo, a partir de allí se empieza a llegar a instituciones, colegio de arquitectos, las bibliotecas municipales, los ayuntamientos, y lo que eso nos genera como grupo, gracias a la red social, y por la generación de una serie de artículos para conectar a la gente que está trabajando en eso se generan eventos, que es un poco lo que se está haciendo aquí hoy.

¿Por qué una Bienal?
Ludantia tiene un empeño constante, como proceso por hacerlo visible, en reunirnos y visibilizar lo que sea. Entonces Ludantia es un espacio público, un punto de encuentro e intercambio, en donde por primera vez se propone profundizar un tema específico: habitar desde lo lúdico. Del patio escolar a la ciudad como tablero de juego. En ella se da por una parte formación para el profesorado, en educación, lo que se pide a la gente que participa de Ludantia son proyectos educativos donde el protagonista es el niño, no el arquitecto, o equipo, o docente o colegio, sino el niño en sí. Se van a hacer talleres en las plazas de Pontevedra, hay un tema de investigación detrás, han salido muchas tesis doctorales. Y luego un tema de divulgación, del 10 a 12 de mayo en Pontevedra entonces habrá conferencias, publicaciones, se ha logrado incluir a la Via Children, Colombia va invitada a través de Jorge, estarán los proyectos seleccionados. Inscripciones hemos recibido alrededor de unas 172 y hay 24 países. Realmente es un proyecto promovido por la voluntad de los que están detrás de ella.

¿Por qué el espacio público?
Porque el espacio público como primer tema lo recoge todo, educación, participación.

Dentro de eso hay dos objetivos: dentro de la parte formativa y divulgativa queremos relacionarnos con los centros educativos, vincularnos a las instituciones y aprender de experiencias paralelas. Si tu tienes un proyecto sobre espacio público y otra persona de otro país también, el intercambio puede ser maravilloso. Es decir, por un lado el encuentro e intercambio y luego afianzar relación con las instituciones.

¿Cómo podrían mejorar estas iniciativas el tema de las ciudades?
La infancia de la humanidad se enfrenta a dos cosas que no ha tenido nunca: juego libre no supervisado, libre totalmente, ir a la calle, salir por el barrio, mis padres saber que estoy allí pero no están a mi lado. El niño de hoy o tiene un playground para jugar o no tiene nada. Un espacio con vallas, y no hay nada más, no puedes salir a otro sitio. Ni siquiera lo que hay está bien, los patios de juego. El vaciado, como todos son iguales no me identifico con ninguno, no tengo identidad con eso, esa repetición de bloques, de espacios de juego, hace que eso sea así.

La política de infancia y participación infantil deben ir acompañadas de políticas de movilidad, donde los coches no sean lo más importante

Que el niño participe, pero que el adulto cambie.

Que el niño participe tiene un factor muy interesante es que nunca son movidos por un tema económico o político. Esa autenticidad le da un valor añadido. El niño no va a demandar algo porque vaya a beneficiarlo más allá del disfrute y mejora del espacio, lo que lo convierte en un parámetro muy valioso.

Estas imágenes muestran una apropiación absoluta del espacio, no se trata de imponer estructuras, hay que trabajar desde lo que hay. Ludantia lo que buscar es la transformación del espacio por parte del niño. Eso es un paso que la bienal plantea más allá. Para nosotros la transformación en la ciudad pasará por la educación en arquitectura o no llegará.

Presentación de Virgina Navarro – ANIDAR

Más información > http://anidar.com.ar/

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